Se realizó el primer Desayuno de Análisis de Coyuntura Política y Económica del año, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, que reunió a empresarios, legisladores, intendentes, embajadores, líderes de opinión y periodistas. Agustín Iturralde presentó el escenario económico actual, marcado por un contexto internacional más adverso. Señaló que la guerra en Irán podría generar subas significativas en el precio del petróleo por el posible cierre del Estrecho de Ormuz, con efectos sobre el crecimiento global, la inflación, las tasas de interés y los costos de producción. A nivel regional, advirtió además una mayor competencia por inversiones. En este marco, indicó que Uruguay atraviesa una desaceleración y se encuentra en una recesión técnica, con una proyección de crecimiento de 1,2% para 2026, por debajo de la proyección oficial. Advirtió sobre el deterioro de las expectativas, el débil desempeño fiscal y el aumento de la deuda, planteando la necesidad de un ajuste centrado en el gasto y de reformas que impulsen el crecimiento ante un contexto más desafiante. Por su parte, Zuasnabar analizó las percepciones de los uruguayos. En este marco, destacó que el gobierno cumple su primer año de gestión en una situación que no está siendo confortable desde el punto de vista de los indicadores de opinión pública. “Son datos que no son confortables para el gobierno y la tendencia tampoco” lo es. De esta forma, advirtió que los números de Orsi se parecen bastante a los que tenía Batlle en 2001 antes de la crisis y concluyó: “El gobierno atraviesa una etapa desafiante”. Respecto al desinterés y desencanto de los uruguayos con la política, Zuasnabar observó que no estamos en el peor momento, que se remonta al periodo entre 2016 y 2018. Consultado sobre la situación de los partidos políticos sostuvo: “Todavía no hemos visto el deterioro de los partidos como organismos de representación”.